Por Hamlett
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Segunda parte
Si el genio militar chino del siglo IV antes de Cristo, Sun-tzu, estuviese a cargo de las negociaciones para elegir a magistrados y miembros de los poderes e instituciones estatales seguramente sería acusado de pactista.
La filosofía y consejos de Tsun-tzu siguen inspirando a los ejércitos del mundo y a los negociadores y mediadores legales, comerciales y cibernéticos. Sus lecciones se han convertido en fórmulas para el mercadeo y hasta para el galanteo y la moda.
En su famoso manual sobre la guerra dice que “la función de un operativo militar es la de coincidir engañosamente con las intenciones del enemigo. Averigüe primero qué es lo que el otro quiere, y con sutileza anticípese a él. Mantenga la disciplina y adecúese al enemigo. De esa forma, al principio usted será como una virgen y el enemigo le abrirá las puertas. Luego, usted será como un conejo suelto, a quien el enemigo no puede mantener afuera”.
Analicemos cuidadosamente sus consejos. Primero, debemos conocer lo que el enemigo quiere; segundo, debemos coincidir con él mediante el engaño; tercero, hay que anticipársele con sutileza; cuarto, evitar que la indisciplina se apodere de las filas de nuestro ejército. Luego, darle el golpe final.
La escogencia de cargos por la Asamblea Nacional es una responsabilidad constitucional y una guerra en muchos sentidos. Con el danielismo es difícil verlo de otra manera que no sea como en un campo de batalla, porque éste régimen no tiene vocación para el diálogo, la negociación, el entendimiento y mucho menos para compartir su poder.
Barajando opciones
El orteguismo viene por más, legal o ilegalmente. Quiere ganar más sin ceder nada, a costillas de la oposición, por las buenas o por las malas, sin espíritu de nación pero con ambición desmedida.
¿Qué harán los liberales, los eduardistas, los emerresistas en esta batalla? ¿Qué harán los medios nacionales, especialmente aquellos que están en guerra contra el pacto y los caudillos, léase el diario La Prensa?
El MRS, sabiendo su debilidad –sólo tiene dos diputados en la Asamblea Nacional después de que el orteguismo se les llevara a su lado o neutralizara a tres de ellos- trasladó sus intereses a los organismos de la sociedad civil, en donde está su fortaleza.
En la Coordinadora Civil está oculta la base intelectual y operacional del MRS. Por eso anunció la semana pasada que no propondrían a candidatos para los cargos y magistraturas, aunque sus dos diputados –dada la alianza con el MVE-PLI- están en función de lo que decida Montealegre. De los 17 diputados de esa bancada los dos del MRS votan generalmente con ellos.
El dilema de Eduardo
El MVE-PLI tiene una posición mucho más difícil. Sus banderas políticas desde 2003 hasta la fecha han sido el antipactismo y el anticaudillismo. Esta última está en fase de ser arriada por el acercamiento al PLC aunque algunos dirigentes de esa agrupación no confían en el Partido Liberal y esperan que los liberales den el primer paso que los exhiba como pactistas.
Una de estas organizaciones es el Movimiento Por Nicaragua en donde sobreviven los restos del bolañismo y está la base más importante de Montealegre. La situación del ex candidato a la Alcaldía de Managua no es fácil, de hecho podría sufrir una fuerte erosión si no convence a sus seguidores más radicales, anti PLC y enemigos de Alemán, de que es beneficioso para todos seguir adelante con el proyecto unitario.
Claramente tiene tres grupos de presión. Una es el sector radical en donde está el bolañismo y aquellos que tienen mucho que perder con su acercamiento al PLC, otro es el grupo de Enrique Quiñónez quien sacrificó su peso dentro del partido Liberal para seguirlo y tercero, no menos importante, el diario La Prensa y la colección de miembros de su Consejo Editorial que quieren que siga siendo un muñeco cuyos hilos se manejan desde la “república de papel”.
Puede hacerlo
Con sus 17 diputados, Montealegre puede dar el paso de pactar con el orteguismo, con el fin de “romper el pacto” con Alemán y en nombre de la sacrosanta cruzada cederle sus votos al FSLN para perpetuar su poder en el CSE y en las cortes.
Cuando eso ocurra, Montealegre tendrá el respaldo del diario La Prensa y los miembros del Consejo Editorial sacarán sus liras para cantarle canciones angelicales. El orteguismo habrá dado el golpe mortal a la unidad liberal y se habrá sacudido de su más adversario más duro de los últimos 20 años, el único que lo ha derrotados dos veces seguidas en elecciones.
De paso, Ortega mejorará su imagen ante la comunidad internacional y dará a Montealegre la posibilidad de romper de una vez con Alemán.
¿Cuánto podrán hacer contra Lenin Cerna, Villavicencio y Roberto Rivas los diputados Enrique Quiñónez, Eliseo Núñez hijo y un Max Padilla por ejemplo?
Se escuchan apuestas.
Mañana: ¿Qué está pensando el doctor Arnoldo Alemán? ¿Sacrificará la unidad liberal por un pacto bilateral con el FSLN?