CÓMO ME GUSTARÍA ESTAR EQUIVOCADO
Cuando estas líneas se publiquen en el periódico Granma mañana viernes, el 26 de Julio, fecha en la que siempre recordamos con orgullo el honor de haber resistido los embates del imperio, quedará distante, a pesar de que faltan sólo 32 días.
Los que determinan cada paso del peor enemigo de la humanidad ?el imperialismo de Estados Unidos, una mezcla de mezquinos intereses materiales, desprecio y subestimación a las demás personas que habitan el planeta? lo han calculado todo con precisión matemática.
En la reflexión del día 16 de junio escribí: “Entre juego y juego de la Copa Mundial de Fútbol, las diabólicas noticias se van deslizando poco a poco, de modo que nadie se ocupe de ellas.”
El famoso evento deportivo ha entrado en sus momentos más emocionantes. Durante 14 días, los equipos integrados por los mejores futbolistas de 32 países han estado compitiendo para avanzar hacia la fase de octavos de final; después vendrán sucesivamente las fases de cuartos de final, semifinales y el final del evento.
El fanatismo deportivo crece incesantemente, cautivando a cientos y tal vez miles de millones de personas en todo el planeta.
Habría que preguntarse cuántos, en cambio, han conocido que desde el 20 de junio naves militares norteamericanas, incluido el portaaviones Harry S. Truman, escoltado por uno o más submarinos nucleares y otros buques de guerra con cohetes y cañones más potentes que los de los viejos acorazados utilizados en la última guerra mundial entre 1939 y 1945, navegaban hacia las costas iraníes a través del canal de Suez.
Junto a las fuerzas navales yankis avanzan buques militares israelitas, con armamento igualmente sofisticado, para inspeccionar cuanta embarcación parta para exportar e importar productos comerciales que el funcionamiento de la economía iraní requiere.
El Consejo de Seguridad de la ONU, a propuesta de Estados Unidos, con el apoyo de Gran Bretaña, Francia y Alemania, aprobó una dura resolución que no fue vetada por ninguno de los cinco países que ostentan ese derecho.
Otra resolución más dura fue aprobada por acuerdo del Senado de Estados Unidos.
Con posterioridad, una tercera, más dura todavía, fue aprobada por los países de la Comunidad Europea. Todo tuvo lugar antes del 20 de junio, lo que motivó un viaje urgente del Presidente francés Nicolás Sarkozy a Rusia, según noticias, para entrevistarse con el jefe de Estado de ese poderoso país, Dmitri Medvédev, con la esperanza de negociar con Irán y evitar lo peor.
Ahora se trata de calcular cuándo las fuerzas navales de Estados Unidos e Israel se desplegarán frente a las costas de Irán, y unirse allí a los portaaviones y demás buques militares norteamericanos que montan guardia en esa región.
Lo peor es que, igual que Estados Unidos, Israel, su gendarme en el Medio Oriente, posee modernísimos aviones de ataque y sofisticadas armas nucleares suministradas por Estados Unidos, que lo convirtió en la sexta potencia nuclear del planeta por su poder de fuego, entre las ocho reconocidas como tales, que incluyen a la India y Paquistán.
El Sha de Irán había sido derrocado por el Ayatollah Ruhollah Jomeini en 1979 sin emplear un arma. Estados Unidos le impuso después la guerra a aquella nación con el empleo de armas químicas, cuyos componentes suministró a Irak junto a la información requerida por sus unidades de combate y que fueron empleadas por estas contra los Guardianes de la Revolución. Cuba lo conoce porque era entonces, como hemos explicado otras veces, Presidente del Movimiento de Países No Alineados. Sabemos bien los estragos que causó en su población. Mahmud Ahmadineyad, hoy jefe de Estado en Irán, fue jefe del sexto ejército de los Guardianes de la Revolución y jefe de los Cuerpos de los Guardianes en las provincias occidentales del país, que llevaron el peso principal de aquella guerra.
Hoy, en el 2010, tanto Estados Unidos como Israel, después de 31 años, subestiman al millón de hombres de las Fuerzas Armadas de Irán y su capacidad de combate por tierra, y a las fuerzas de aire, mar, y tierra de los Guardianes de la Revolución.
A éstas se añaden los 20 millones de hombres y mujeres, entre 12 y 60 años, escogidos y entrenados sistemáticamente por sus diversas instituciones armadas entre los 70 millones de personas que habitan el país.
El gobierno de Estados Unidos elaboró un plan para llevar a cabo un movimiento político que, apoyándose en el consumismo capitalista, dividiera a los iraníes y derrocara el régimen.
Tal esperanza es ya inocua. Resulta risible pensar que con las naves de guerra estadounidenses, unidas a las israelitas, despierten las simpatías de un solo ciudadano iraní.
Creía por mi parte inicialmente, al analizar la actual situación, que la contienda comenzaría por la península de Corea, y allí estaría el detonante de la segunda guerra coreana que, a su vez, daría lugar de inmediato a la segunda guerra que Estados Unidos le impondría a Irán.
Ahora, la realidad cambia las cosas en sentido inverso: la de Irán desatará de inmediato a la de Corea.
La dirección de Corea del Norte, que fue acusada del hundimiento del “Cheonan”, y sabe de sobra que fue hundido por una mina que los servicios de inteligencia yanki lograron colocar en el casco de esa nave, no esperará un segundo en actuar tan pronto en Irán se inicie el ataque.
Es muy justo que los fanáticos del fútbol disfruten a su antojo de las competencias de la Copa del Mundo. Cumplo sólo el deber de exhortar a nuestro pueblo, pensando sobre todo en nuestra juventud, llena de vida y esperanzas, y especialmente en nuestros maravillosos niños, para que los hechos no nos sorprendan absolutamente desprevenidos.
Me duele pensar en tantos sueños concebidos por los seres humanos y las asombrosas creaciones de las que han sido capaces en sólo unos pocos miles de años.
Cuando los sueños más revolucionarios se están cumpliendo y la Patria se recupera firmemente, ¡cómo me gustaría estar equivocado!
Fidel Castro
Fidel Castro Ruz
Junio 24 de 2010
9 y 34 p.m.
sábado, 26 de junio de 2010
jueves, 17 de junio de 2010
Fidel Siempre Tubo la Razon Historica
ULTRAJE A LAS MILES DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO INTERNACIONAL
14 de enero de 2007
Caso Posada Carriles
Fidel siempre tuvo la razón
ORLANDO ORAMAS LEÓN
El Comandante en Jefe siempre tuvo la razón. El terrorista Luis Posada Carriles entró en el Santrina a territorio norteamericano, y eso lo denunció Fidel desde los primeros días en que el criminal gozaba de refugio en Estados Unidos, aunque Washington siempre evadió la verdad.
Para los cubanos no es noticia, pero aquella afirmación del líder de la Revolución, que personeros de la administración de Bush y de la mafia anticubana trataron de desmentir o desvirtuar, hoy es confirmada por el Departamento de Justicia del país que contrató, entrenó y fue cómplice de quien ahora reconoce como una amenaza para la seguridad pública.
Un gran jurado federal de Texas presentó acusación formal contra Luis Faustino Clemente Posada Carriles, por siete cargos que incluyen fraude en el proceso de naturalización y seis por dar información falsa durante las entrevistas ante oficiales de inmigración.
Una nota oficial del Departamento de Justicia afirma que Posada mintió varias veces acerca de su ingreso a Estados Unidos, ocurrido en marzo del 2005, en particular respecto a las rutas de transporte, los métodos utilizados y sobre quiénes le acompañaron en la travesía.
"Sabemos que entró en el Santrina con cuatro individuos", afirma el texto de la fiscalía, que demoró casi un año en reconocer públicamente el emplazamiento del Presidente cubano al gobierno de la potencia que se ufana de lanzar guerras a nivel global contra el terrorismo.
El diario yucateco Por Esto les estropeó la impunidad al dar la noticia. Posada viajó en el Santrina, embarcación que ha estado al servicio de la mafia de Miami, la misma que organiza tráfico humano y de drogas a través de las aguas y territorio mexicanos. Santiago Álvarez Fernández-Magriñá y Osvaldo Mitat, de extenso expediente terrorista, fueron anfitriones en el Santrina y le dieron cobija en Miami.
El 11 de abril del 2005, cuando el asesino de Barbados tenía 19 días de haber entrado ilegalmente a Estados Unidos, Fidel emplazó a la Casa Blanca a responder si escondía o no a Posada.
Fue en el Palacio de las Convenciones, donde el Comandante recordaba al presidente George W. Bush sus palabras del 26 de agosto del 2003: Si alguien protege a un terrorista, si alguien apoya a un terrorista, si alguien alimenta a un terrorista, es tan culpable como los terroristas.
Que el gobierno de Estados Unidos responda si esconde o no a Posada Carriles, exigía Fidel en esa y otras comparecencias, mientras el terrorista estaba refugiado en Miami, allí donde se han organizado incontables planes de agresión y muerte contra nuestro país.
¿Qué clase de presidente tiene los Estados Unidos que permite que un monstruo terrorista que hizo estallar en pleno vuelo un avión con 73 personas a bordo y llevó explosivos para hacer volar el Paraninfo de la Universidad de Panamá, con lo cual hubieran podido morir cientos de personas, esté en su país a buen recaudo?
¿Qué seguridad puede tener el pueblo norteamericano con un presidente así? ¿Para qué sirven todos los cuerpos de seguridad, todos los órganos de inteligencia, la maquinaria que cuesta cientos de miles de millones de dólares, si no sabían que allí estaba Posada Carriles?, eran las preguntas de Fidel.
No fueron las únicas, pero todas quedan sin respuesta oficial. Posada Carriles encara siete cargos, pero ninguno por las vidas truncadas en el vuelo de Barbados, tampoco por la de Fabio di Celmo, amén de otros crímenes cometidos en su largo prontuario bajo la sombrilla protectora de Estados Unidos.
Aun si lo procesan por los cargos presentados, y aun si lo condenaran a las penas que, según las leyes, de ese país corresponden por esos delitos, Fidel seguiría teniendo la razón.
Estados Unidos no va a enjuiciar nunca a Posada Carriles por terrorista, porque tendría entonces que poner ante el fiel de la justicia sus crímenes contra Cuba.
De la mentira al silencio
La denuncia realizada por Fidel sobre la entrada ilegal a Estados Unidos del terrorista Luis Posada Carriles provocó histeria en Washington.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, afirmó que su gobierno no tenía evidencia de la presencia de Posada en Estados Unidos y que ello presumiblemente era un invento de la inteligencia cubana. Para entonces el criminal cumplía su primer mes de estancia en Miami.
Su adjunto de entonces, el subsecretario para asuntos del hemisferio, Roger Noriega, dijo que se trataba de una maniobra de manufactura cubana, mientras el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, evadía responder los emplazamientos de Fidel y ante cada pregunta de los periodistas los remitía a otras carteras, en especial a las de Seguridad Interna y de Justicia, cuyos voceros también hacían mutis.
Por aquellos días, Boucher respondía lacónicamente: "hay algunos informes de que se encuentra en Estados Unidos, pero sobre el lugar exacto donde está es cuestión de otras autoridades competentes". Sin embargo, Posada ya había comparecido ante la prensa de Miami.
Kevin Whitaker, responsable del Buró Cuba del Departamento de Estado, respondió al jefe de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, Dagoberto Rodríguez, que no tenía información sobre la presencia de Posada Carriles en ese país y repetía la tesis de que las afirmaciones del Comandante en Jefe eran poco confiables. Estos y otros personajes fueron al final parte del complot, junto con la mafia de Miami, que acogió al criminal, y hoy guardan silencio. (Mariela Pérez Valenzuela)
¿Y Fox qué?
"Pienso que el Gobierno de México debe hablar sobre el caso", decía Fidel por aquellos días, tras revelarse que el Santrina había estado en Isla Mujeres, en territorio azteca. Y al presidente Vicente Fox le reclamaba: "solo le pido que me explique, que esclarezca, que dé todos los detalles, horas exactas, quiénes fueron, qué tiempo estuvieron¼ " Posada y sus compinches en el Caribe mexicano. La administración de Fox hizo poco honor al prestigio de su nación, con respuestas cantinflescas que llegaron incluso a desmentir al entonces secretario de Marina, quien reconoció la estancia del terrorista en su país.
14 de enero de 2007
Caso Posada Carriles
Fidel siempre tuvo la razón
ORLANDO ORAMAS LEÓN
El Comandante en Jefe siempre tuvo la razón. El terrorista Luis Posada Carriles entró en el Santrina a territorio norteamericano, y eso lo denunció Fidel desde los primeros días en que el criminal gozaba de refugio en Estados Unidos, aunque Washington siempre evadió la verdad.
Para los cubanos no es noticia, pero aquella afirmación del líder de la Revolución, que personeros de la administración de Bush y de la mafia anticubana trataron de desmentir o desvirtuar, hoy es confirmada por el Departamento de Justicia del país que contrató, entrenó y fue cómplice de quien ahora reconoce como una amenaza para la seguridad pública.
Un gran jurado federal de Texas presentó acusación formal contra Luis Faustino Clemente Posada Carriles, por siete cargos que incluyen fraude en el proceso de naturalización y seis por dar información falsa durante las entrevistas ante oficiales de inmigración.
Una nota oficial del Departamento de Justicia afirma que Posada mintió varias veces acerca de su ingreso a Estados Unidos, ocurrido en marzo del 2005, en particular respecto a las rutas de transporte, los métodos utilizados y sobre quiénes le acompañaron en la travesía.
"Sabemos que entró en el Santrina con cuatro individuos", afirma el texto de la fiscalía, que demoró casi un año en reconocer públicamente el emplazamiento del Presidente cubano al gobierno de la potencia que se ufana de lanzar guerras a nivel global contra el terrorismo.
El diario yucateco Por Esto les estropeó la impunidad al dar la noticia. Posada viajó en el Santrina, embarcación que ha estado al servicio de la mafia de Miami, la misma que organiza tráfico humano y de drogas a través de las aguas y territorio mexicanos. Santiago Álvarez Fernández-Magriñá y Osvaldo Mitat, de extenso expediente terrorista, fueron anfitriones en el Santrina y le dieron cobija en Miami.
El 11 de abril del 2005, cuando el asesino de Barbados tenía 19 días de haber entrado ilegalmente a Estados Unidos, Fidel emplazó a la Casa Blanca a responder si escondía o no a Posada.
Fue en el Palacio de las Convenciones, donde el Comandante recordaba al presidente George W. Bush sus palabras del 26 de agosto del 2003: Si alguien protege a un terrorista, si alguien apoya a un terrorista, si alguien alimenta a un terrorista, es tan culpable como los terroristas.
Que el gobierno de Estados Unidos responda si esconde o no a Posada Carriles, exigía Fidel en esa y otras comparecencias, mientras el terrorista estaba refugiado en Miami, allí donde se han organizado incontables planes de agresión y muerte contra nuestro país.
¿Qué clase de presidente tiene los Estados Unidos que permite que un monstruo terrorista que hizo estallar en pleno vuelo un avión con 73 personas a bordo y llevó explosivos para hacer volar el Paraninfo de la Universidad de Panamá, con lo cual hubieran podido morir cientos de personas, esté en su país a buen recaudo?
¿Qué seguridad puede tener el pueblo norteamericano con un presidente así? ¿Para qué sirven todos los cuerpos de seguridad, todos los órganos de inteligencia, la maquinaria que cuesta cientos de miles de millones de dólares, si no sabían que allí estaba Posada Carriles?, eran las preguntas de Fidel.
No fueron las únicas, pero todas quedan sin respuesta oficial. Posada Carriles encara siete cargos, pero ninguno por las vidas truncadas en el vuelo de Barbados, tampoco por la de Fabio di Celmo, amén de otros crímenes cometidos en su largo prontuario bajo la sombrilla protectora de Estados Unidos.
Aun si lo procesan por los cargos presentados, y aun si lo condenaran a las penas que, según las leyes, de ese país corresponden por esos delitos, Fidel seguiría teniendo la razón.
Estados Unidos no va a enjuiciar nunca a Posada Carriles por terrorista, porque tendría entonces que poner ante el fiel de la justicia sus crímenes contra Cuba.
De la mentira al silencio
La denuncia realizada por Fidel sobre la entrada ilegal a Estados Unidos del terrorista Luis Posada Carriles provocó histeria en Washington.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, afirmó que su gobierno no tenía evidencia de la presencia de Posada en Estados Unidos y que ello presumiblemente era un invento de la inteligencia cubana. Para entonces el criminal cumplía su primer mes de estancia en Miami.
Su adjunto de entonces, el subsecretario para asuntos del hemisferio, Roger Noriega, dijo que se trataba de una maniobra de manufactura cubana, mientras el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, evadía responder los emplazamientos de Fidel y ante cada pregunta de los periodistas los remitía a otras carteras, en especial a las de Seguridad Interna y de Justicia, cuyos voceros también hacían mutis.
Por aquellos días, Boucher respondía lacónicamente: "hay algunos informes de que se encuentra en Estados Unidos, pero sobre el lugar exacto donde está es cuestión de otras autoridades competentes". Sin embargo, Posada ya había comparecido ante la prensa de Miami.
Kevin Whitaker, responsable del Buró Cuba del Departamento de Estado, respondió al jefe de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, Dagoberto Rodríguez, que no tenía información sobre la presencia de Posada Carriles en ese país y repetía la tesis de que las afirmaciones del Comandante en Jefe eran poco confiables. Estos y otros personajes fueron al final parte del complot, junto con la mafia de Miami, que acogió al criminal, y hoy guardan silencio. (Mariela Pérez Valenzuela)
¿Y Fox qué?
"Pienso que el Gobierno de México debe hablar sobre el caso", decía Fidel por aquellos días, tras revelarse que el Santrina había estado en Isla Mujeres, en territorio azteca. Y al presidente Vicente Fox le reclamaba: "solo le pido que me explique, que esclarezca, que dé todos los detalles, horas exactas, quiénes fueron, qué tiempo estuvieron¼ " Posada y sus compinches en el Caribe mexicano. La administración de Fox hizo poco honor al prestigio de su nación, con respuestas cantinflescas que llegaron incluso a desmentir al entonces secretario de Marina, quien reconoció la estancia del terrorista en su país.
martes, 15 de junio de 2010
Entrevista a Piedad Cordoba
Santos Terminara Negociando con la Guerrilla
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- Por el narcotráfico, México va a perder la estabilidad institucional, opina la senadora
- El bombardeo en territorio de Ecuador, para reventar negociación sobre canje de rehenes
- En marcha, movilización para encarar la cultura de la militarización, dice en entrevista
Blanche Petrich
Lunes 14 de junio de 2010, p. 35
Siempre a contracorriente, la senadora liberal Piedad Córdoba es una convencida de que el próximo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, duro y belicista como su antecesor Álvaro Uribe, con los mismos compromisos con las mafias del paramilitarismo que el actual mandatario, terminará por ceder y abrir la puerta a una negociación política con las FARC y el ELN.
Ésta es su teoría: Un elemento muy importante para forzar la coyuntura va a ser la presión de los gobiernos de la Unidad de Naciones Sudamericanas (UNASUR). Acuérdese que Santos tiene una orden de captura internacional, dictada por un juez ecuatoriano, por haber ordenado el bombardeo de Sucumbíos. Mi opinión es que la intención del viaje reciente a Quito y Bogotá de los Clinton (Hillary, la secretaria de Estado, y su marido Bill, muy amigo de los Santos y con negocios en la industria petrolera colombiana) fue lograr que el presidente ecuatoriano le retire la demanda a su aliado. Eso tal vez ocurra, pero a cambio de lo que los presidentes de la región van a exigirle como mínimo: un compromiso para que comience la negociación.
Feminista y afrodescendiente, siempre distinta con los pañuelos de colores con que envuelve sus cabellos trenzados y su discurso contestatario, la figura de Piedad Córdoba es casi una rúbrica cuando se trata de las llegadas de los rehenes secuestrados por las FARC en el momento de ser liberados.
Satanizada por su interlocución con las FARC, ahora también es temida porque se ha convertido en interlocutora de los jefes paramilitares presos en Estados Unidos en la negociación por revertir las extradiciones decididas por el presidente Álvaro Uribe. El trato es: regreso a cárceles colombianas a cambio de la verdad histórica sobre las masacres y despojos de los últimos 20 años.
Ingrid por Simón Trinidad: el acuerdo que bombardeó Uribe
Elusiva con las entrevistas, finalmente acepta sentarse frente a una grabadora de La Jornada durante una reunión de amigos en su departamento bogotano, mientras en la cocina se oyen las risas de su nieta y su hija. Y suelta la primicia: “Esto no lo sabe casi nadie. Pero la razón por la que Uribe y Santos tomaron la decisión de bombardear el campamento de Raúl Reyes (quien entonces era el número dos de las FARC) en la frontera ecuatoriana fue para hacer fracasar una negociación que iba avanzando mucho en Estados Unidos para liberar a Ingrid Betancourt y a los tres estadunidenses y algo que no se ha dicho antes, a cambio de enviar a Colombia a Simón Trinidad y Sonia (dos comandantes de las FARC extraditados a Estados Unidos).
Yo hice la negociación. Conté con el apoyo de 80 abogados estadunidenses que me ayudaron con los detalles legales. Logré que el Departamento de Estado me permitiera visitar a Simón Trinidad asegurando que si lo hacían podían flexibilizar a las FARC para liberar a los estadunidenses. Y así fue. Incluso los abogados de Trinidad fueron a Ecuador a reunirse con Reyes. Suiza y Francia estaban en la negociación. Mientras, la cúpula de las dos guerrillas fue a Caracas a reunirse con Chávez y conmigo. Fue algo histórico, irrepetible. Se estuvo a punto de lograr un acuerdo para firmar la paz. Cuando Uribe se entera, lo revienta todo.
Lo que siguió es historia. El ataque a territorio colombiano costó la vida a 26 personas, entre ellas cuatro civiles mexicanos. La comunidad internacional perdonó rápidamente a Uribe. Los secuestrados fueron liberados en unoperativo militar incruento meses después. Y la posibilidad de una salida política al conflicto militar se esfumó una vez más.
Alguien tiene que abrir la puerta
Pese a todo, insiste Córdoba, “yo mantengo abierta la puerta con el tema, porque mañana o pasado mañana, mucho más rápido de lo que la gente se imagina, tiene que llegar ese momento y la guerrilla tiene que tener espacios para llegar a la negociación. Personalmente creo en la vocación política de las FARC y del ELN. Qué susto decir eso, ¿no? Pero es asíº.
Todos los gobiernos progresistas de América Latina dicen que las FARC tienen que dejar la lucha armada. También lo creo. Y para eso es mi lucha. Pero lo que no es posible es creer que van a dejar las armas a cambio de un taxi o una diputación. Lucho porque los muchachos y muchachas que hoy están en la guerrilla puedan creer que su destino no es la muerte, sino que su futuro puede ser que sean ciudadanos. Veo más cercano el fin de la guerra, a pesar de esta etapa tan azarosa que estamos viviendo.
–¿FARC y ELN tienen esta idea en la mira?
–Las FARC tienen un planteamiento de 12 puntos, pero yo tengo uno más radical, más estructurado, más revolucionario. Hay que tener en cuenta que aquí se tomó la decisión de aislar a las organizaciones guerrilleras para que no se conociera lo que están proponiendo e impedir un debate.
–¿Eso no ha oxidado políticamente a las FARC?
–No me parece. Bueno, la distancia oxida hasta el amor.
¡Atención, México!
La senadora Piedad Córdoba no pierde de vista la forma en que México se desliza por la pendiente que los colombianos ya recorrieron: México está viviendo lo que nosotros vivimos, pero potenciado, porque es mucho más grande y va a ser peor. Ojalá pudiera ir allá a hablar con ustedes de lo que hemos sufrido nosotros con lo del narcotráfico, dice. “Esta guerra no la van a ganar así. Por el contrario, van a perder la estabilidad institucional, el país jamás va a volver a ser el mismo. Si algo dañó a la sociedad colombiana fue la cultura del narcotráfico. Aquí, a la gente no le importa si matan a 100 si le garantizan que le dan un millón de pesos.
México, que es un país tan importante para América Latina, va a terminar con una cantidad de plata que se va a gastar en formar un Estado mafioso, con muchos más recursos para la guerra. La única oportunidad que tenemos todos de que esto no suceda en México es que se abra el debate para la despenalización. Tienen que dar pasos en ese sentido.
Piedad y los 15 máximos jefes paramilitares
–¿Es usted optimista, a pesar de que Juan Manuel Santos va a ser el presidente?
–Pueden pasar cosas que uno piensa que son imposibles. Por ejemplo, nunca pensé que algún día me reuniría con los 15 jefes paramilitares colombianos más importantes en sus cárceles de Estados Unidos. Y me reuní con ellos. Y conozco muchas de sus relaciones con los empresarios. Parece mentira, pero ser interlocutora con ellos, lo mismo que con las FARC y el ELN, me da elementos para posibilitar la paz.
“El conocimiento y la información dan mucho poder. El presidente me odia porque sabe que sus socios me lo contaron todo. Esto es útil siempre y cuando uno permanezca en la idea de construir escenarios de paz.
“Somos un grupo muy importante –entre ellos el padre Javier Giraldo, que es como nuestro monseñor Romero–, que nos hemos puesto a pensar cómo hacer cosas que van a producir la verdad. Vamos a ir a espacios como la Unasur para pedirles que exijan a Santos que se abran las puertas al intercambio humanitario (liberación de una veintena de rehenes a cambio de la liberación de guerrilleros de las FARC, que tienen actualmente cerca de 500 presos). El intercambio es la puerta a la negociación.
–¿Por qué esperar mayor apertura de Santos que de Uribe?
–Santos y Uribe se parecen en su vocación del poder y en otra cosa: ambos apelaron a recursos delincuenciales para hacerse del poder. Pero los dos tuvieron un error de cálculo y es que apostaron por el candidato de George Bush. Y ganó Barack Obama. Eso cambió la circunstancia.
–Ha actuado como mediadora en al menos 12 operativos para la liberación de secuestrados por la guerrilla. ¿Qué costo ha tenido para su carrera política?
–Digamos que el uribismo me odia por eso.
–¿Cómo logra tomar distancia del discurso dominante de la amenaza terrorista?
–Porque yo hago lo que mucha gente no hace: el congreso en la calle, en las regiones. Puedo decir que soy un casosui géneris en la política de Colombia. Soy la única que habla de negociaciones, de una salida política al conflicto. Y soy la única que dice abiertamente que las FARC no son terroristas, sino que hay que sacarlas de la lista (de organizaciones terroristas mundiales). Y no me han matado. Mejor dicho, me han matado de otra manera. Pero no contaban con mi capacidad de resistencia.
Militarización y movilización popular
–¿Qué toca hacer ahora a los sectores democráticos frente a la cultura de militarización?
–Hay muchas posibilidades de crear un eje que cambie esta historia. Lejos de lo que la gente cree, sí se ha estado dando una movilización popular importante, poco visible porque este es un gobierno que mata a sus críticos y opositores. Pero en las universidades hay una masa crítica de jóvenes que movilizan al estudiantado. Se ha consolidado el movimiento popular negro del Pacífico con alguna relación con el Atlántico. Veo que hay un cambio de fondo en el movimiento afrodescendiente que tradicionalmente estaba coptado, sin mayores compromisos que reproducir el esquema clientelar de los partidos tradicionales. La gente de este movimiento empieza a hacer frente a las cuestiones de fondo del mismo modo como lo está haciendo desde hace años el movimiento indígena. Y ahora viene el sector sindical, que a pesar de la represión tan intensa que sufrió se está abriendo paso con nuevas organizaciones y nuevas alianzas en América Latina.
Nuestra idea es conformar con todo esto un frente amplio, una propuesta popular. Hay una serie de iniciativas en las que estamos trabajando muy intensamente. Después del 20 de junio vamos a arrancar esta movilización.
A la legisladora del Partido Liberal se le admira o se le odia
Bogotá. En el pleno del Congreso suena el celular de la senadora Piedad Córdoba y una voz con un dejo de burla pregunta por Teodora Bolívar. Ése es el supuesto alias que el abatido jefe de las FARC Raúl Reyes habría asignado a la dirigente liberal, según los cuestionados archivos de su computadora, que fue confiscada por las fuerzas armadas colombianas entre las ruinas del campamento bombardeado en Ecuador en marzo de 2008. Los enemigos de esta controvertida mujer han intentado inútilmente inculparla con esta prueba. Pero sobre todo la utilizan como un arma más en el constante acoso en su contra: mediático, penal, político y hasta personal.
La llamada no es tan anónima. Piedad reconoce de inmediato la voz de otro senador, de los de la bancada uribista más recalcitrante. El legislador se divierte, sentado unos escaños más allá. Se oyen otras risas masculinas. Ella cuelga, aburrida. Es cosa de todos los días.
Piedad Córdoba, paisa (así se dice a los oriundos de Medellín) de 55 años, no deja a nadie indiferente. Se le admira o se le odia.
Hija de un matrimonio mixto –el padre afrodescendiente, la madre blanca–, es egresada de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, confesional y semillero de las elites antioqueñas. Pero su militancia siempre se ubicó en la izquierda.
Ingresó casi de manera accidental al Partido Liberal, como parte de los grupos inspirados en Camilo Torres. Fue diputada en Antioquia en los años del exterminio de la Unión Patriótica; secretaria general de la alcaldía de Medellín en los años de las guerras de Pablo Escobar y el asesinato del candidato presidencial por su partido, Luis Carlos Galán (1989). Fue asignada intermediaria en los diálogos entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional, lo que le valió en 1999 ser secuestrada por las fuerzas del paramilitar Carlos Castaño, de las Autodefensas Unidas de Colombia
Se opuso radicalmente a la firma del Plan Colombia con Estados Unidos, por lo que el poderoso periódico de los Santos, El Tiempo, la llamó apátrida.
Fue presidenta del comité de derechos humanos en el Congreso, en la época en que los empresarios se aliaron para crear a los grupos paramilitares para desplazar a las poblaciones y apoderarse de las tierras. Nadie me va a decir que los paramilitares se crearon para combatir a las FARC; se hicieron para culminar con masacres el despojo de tierras para los proyectos económicos.En esa época hizo audiencias públicas con las víctimas de las masacres, los legisladores y las autoridades, que entonces ya no podían decir que no sabían nada. Eso generó un odio brutal contra ella. Desde esa época yo vivo chuzada (con el teléfono interceptado).
Bogotá, Junio 13 de 2010
www.piedadcordoba.net
La Senadora Piedad Córdoba recibió con regocijo la noticia de la liberación del General de Policía Luis Herlindo Mendieta Ovalle, del Coronel de la Policía Enrique Murillo Sánchez, el Coronel William Donato, Sargento Primero del Ejército Arbey Delgado Argote por la alegría que traerá a lo suyos el regreso a casa de un miembro de la familia. Afirmó que este hecho es un nuevo "llamado de la campana de libertad que debemos celebrar todos los y las colombianos"
La congresista dijo además que "hay que trabajar sin desmayo por hacer de la libertad de todos los cautivos, por la vía pacífica, un propósito nacional". Se comprometió junto al grupo de Colombianas y Colombianas por la Paz a seguir insistiendo por el regreso "sanos y salvos" de los que aún permanecen en las selvas. "Es el momento de impulsar la salida negociada del conflicto desde la democracia y la civilidad” como una garantía de libertad sin poner en peligro la vida de los intervinientes en operaciones con alto riesgo para los retenidos.
De la misma manera, saluda la Senadora colombiana "la tenacidad de las familias, los esfuerzos realizados desde diferentes orillas de la vida civil y la voluntad indeclinable de los muchos que en el Mundo aspiran ver a nuestro país en Paz".
Finalmente, exhortó a los actores armados a “evaluar éste momento para explorar una salida política negociada al conflicto por el que atraviesa la república” y que seguirá "trabajando por lograr el diálogo y el entendimiento entre los colombianos como la vía para superar las más de siete décadas de desencuentro", puntualizó.
Blanche Petrich
Lunes 14 de junio de 2010, p. 35
Siempre a contracorriente, la senadora liberal Piedad Córdoba es una convencida de que el próximo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, duro y belicista como su antecesor Álvaro Uribe, con los mismos compromisos con las mafias del paramilitarismo que el actual mandatario, terminará por ceder y abrir la puerta a una negociación política con las FARC y el ELN.
Ésta es su teoría: Un elemento muy importante para forzar la coyuntura va a ser la presión de los gobiernos de la Unidad de Naciones Sudamericanas (UNASUR). Acuérdese que Santos tiene una orden de captura internacional, dictada por un juez ecuatoriano, por haber ordenado el bombardeo de Sucumbíos. Mi opinión es que la intención del viaje reciente a Quito y Bogotá de los Clinton (Hillary, la secretaria de Estado, y su marido Bill, muy amigo de los Santos y con negocios en la industria petrolera colombiana) fue lograr que el presidente ecuatoriano le retire la demanda a su aliado. Eso tal vez ocurra, pero a cambio de lo que los presidentes de la región van a exigirle como mínimo: un compromiso para que comience la negociación.
Feminista y afrodescendiente, siempre distinta con los pañuelos de colores con que envuelve sus cabellos trenzados y su discurso contestatario, la figura de Piedad Córdoba es casi una rúbrica cuando se trata de las llegadas de los rehenes secuestrados por las FARC en el momento de ser liberados.
Satanizada por su interlocución con las FARC, ahora también es temida porque se ha convertido en interlocutora de los jefes paramilitares presos en Estados Unidos en la negociación por revertir las extradiciones decididas por el presidente Álvaro Uribe. El trato es: regreso a cárceles colombianas a cambio de la verdad histórica sobre las masacres y despojos de los últimos 20 años.
Ingrid por Simón Trinidad: el acuerdo que bombardeó Uribe
Elusiva con las entrevistas, finalmente acepta sentarse frente a una grabadora de La Jornada durante una reunión de amigos en su departamento bogotano, mientras en la cocina se oyen las risas de su nieta y su hija. Y suelta la primicia: “Esto no lo sabe casi nadie. Pero la razón por la que Uribe y Santos tomaron la decisión de bombardear el campamento de Raúl Reyes (quien entonces era el número dos de las FARC) en la frontera ecuatoriana fue para hacer fracasar una negociación que iba avanzando mucho en Estados Unidos para liberar a Ingrid Betancourt y a los tres estadunidenses y algo que no se ha dicho antes, a cambio de enviar a Colombia a Simón Trinidad y Sonia (dos comandantes de las FARC extraditados a Estados Unidos).
Yo hice la negociación. Conté con el apoyo de 80 abogados estadunidenses que me ayudaron con los detalles legales. Logré que el Departamento de Estado me permitiera visitar a Simón Trinidad asegurando que si lo hacían podían flexibilizar a las FARC para liberar a los estadunidenses. Y así fue. Incluso los abogados de Trinidad fueron a Ecuador a reunirse con Reyes. Suiza y Francia estaban en la negociación. Mientras, la cúpula de las dos guerrillas fue a Caracas a reunirse con Chávez y conmigo. Fue algo histórico, irrepetible. Se estuvo a punto de lograr un acuerdo para firmar la paz. Cuando Uribe se entera, lo revienta todo.
Lo que siguió es historia. El ataque a territorio colombiano costó la vida a 26 personas, entre ellas cuatro civiles mexicanos. La comunidad internacional perdonó rápidamente a Uribe. Los secuestrados fueron liberados en unoperativo militar incruento meses después. Y la posibilidad de una salida política al conflicto militar se esfumó una vez más.
Alguien tiene que abrir la puerta
Pese a todo, insiste Córdoba, “yo mantengo abierta la puerta con el tema, porque mañana o pasado mañana, mucho más rápido de lo que la gente se imagina, tiene que llegar ese momento y la guerrilla tiene que tener espacios para llegar a la negociación. Personalmente creo en la vocación política de las FARC y del ELN. Qué susto decir eso, ¿no? Pero es asíº.
Todos los gobiernos progresistas de América Latina dicen que las FARC tienen que dejar la lucha armada. También lo creo. Y para eso es mi lucha. Pero lo que no es posible es creer que van a dejar las armas a cambio de un taxi o una diputación. Lucho porque los muchachos y muchachas que hoy están en la guerrilla puedan creer que su destino no es la muerte, sino que su futuro puede ser que sean ciudadanos. Veo más cercano el fin de la guerra, a pesar de esta etapa tan azarosa que estamos viviendo.
–¿FARC y ELN tienen esta idea en la mira?
–Las FARC tienen un planteamiento de 12 puntos, pero yo tengo uno más radical, más estructurado, más revolucionario. Hay que tener en cuenta que aquí se tomó la decisión de aislar a las organizaciones guerrilleras para que no se conociera lo que están proponiendo e impedir un debate.
–¿Eso no ha oxidado políticamente a las FARC?
–No me parece. Bueno, la distancia oxida hasta el amor.
¡Atención, México!
La senadora Piedad Córdoba no pierde de vista la forma en que México se desliza por la pendiente que los colombianos ya recorrieron: México está viviendo lo que nosotros vivimos, pero potenciado, porque es mucho más grande y va a ser peor. Ojalá pudiera ir allá a hablar con ustedes de lo que hemos sufrido nosotros con lo del narcotráfico, dice. “Esta guerra no la van a ganar así. Por el contrario, van a perder la estabilidad institucional, el país jamás va a volver a ser el mismo. Si algo dañó a la sociedad colombiana fue la cultura del narcotráfico. Aquí, a la gente no le importa si matan a 100 si le garantizan que le dan un millón de pesos.
México, que es un país tan importante para América Latina, va a terminar con una cantidad de plata que se va a gastar en formar un Estado mafioso, con muchos más recursos para la guerra. La única oportunidad que tenemos todos de que esto no suceda en México es que se abra el debate para la despenalización. Tienen que dar pasos en ese sentido.
Piedad y los 15 máximos jefes paramilitares
–¿Es usted optimista, a pesar de que Juan Manuel Santos va a ser el presidente?
–Pueden pasar cosas que uno piensa que son imposibles. Por ejemplo, nunca pensé que algún día me reuniría con los 15 jefes paramilitares colombianos más importantes en sus cárceles de Estados Unidos. Y me reuní con ellos. Y conozco muchas de sus relaciones con los empresarios. Parece mentira, pero ser interlocutora con ellos, lo mismo que con las FARC y el ELN, me da elementos para posibilitar la paz.
“El conocimiento y la información dan mucho poder. El presidente me odia porque sabe que sus socios me lo contaron todo. Esto es útil siempre y cuando uno permanezca en la idea de construir escenarios de paz.
“Somos un grupo muy importante –entre ellos el padre Javier Giraldo, que es como nuestro monseñor Romero–, que nos hemos puesto a pensar cómo hacer cosas que van a producir la verdad. Vamos a ir a espacios como la Unasur para pedirles que exijan a Santos que se abran las puertas al intercambio humanitario (liberación de una veintena de rehenes a cambio de la liberación de guerrilleros de las FARC, que tienen actualmente cerca de 500 presos). El intercambio es la puerta a la negociación.
–¿Por qué esperar mayor apertura de Santos que de Uribe?
–Santos y Uribe se parecen en su vocación del poder y en otra cosa: ambos apelaron a recursos delincuenciales para hacerse del poder. Pero los dos tuvieron un error de cálculo y es que apostaron por el candidato de George Bush. Y ganó Barack Obama. Eso cambió la circunstancia.
–Ha actuado como mediadora en al menos 12 operativos para la liberación de secuestrados por la guerrilla. ¿Qué costo ha tenido para su carrera política?
–Digamos que el uribismo me odia por eso.
–¿Cómo logra tomar distancia del discurso dominante de la amenaza terrorista?
–Porque yo hago lo que mucha gente no hace: el congreso en la calle, en las regiones. Puedo decir que soy un casosui géneris en la política de Colombia. Soy la única que habla de negociaciones, de una salida política al conflicto. Y soy la única que dice abiertamente que las FARC no son terroristas, sino que hay que sacarlas de la lista (de organizaciones terroristas mundiales). Y no me han matado. Mejor dicho, me han matado de otra manera. Pero no contaban con mi capacidad de resistencia.
Militarización y movilización popular
–¿Qué toca hacer ahora a los sectores democráticos frente a la cultura de militarización?
–Hay muchas posibilidades de crear un eje que cambie esta historia. Lejos de lo que la gente cree, sí se ha estado dando una movilización popular importante, poco visible porque este es un gobierno que mata a sus críticos y opositores. Pero en las universidades hay una masa crítica de jóvenes que movilizan al estudiantado. Se ha consolidado el movimiento popular negro del Pacífico con alguna relación con el Atlántico. Veo que hay un cambio de fondo en el movimiento afrodescendiente que tradicionalmente estaba coptado, sin mayores compromisos que reproducir el esquema clientelar de los partidos tradicionales. La gente de este movimiento empieza a hacer frente a las cuestiones de fondo del mismo modo como lo está haciendo desde hace años el movimiento indígena. Y ahora viene el sector sindical, que a pesar de la represión tan intensa que sufrió se está abriendo paso con nuevas organizaciones y nuevas alianzas en América Latina.
Nuestra idea es conformar con todo esto un frente amplio, una propuesta popular. Hay una serie de iniciativas en las que estamos trabajando muy intensamente. Después del 20 de junio vamos a arrancar esta movilización.
A la legisladora del Partido Liberal se le admira o se le odia
Bogotá. En el pleno del Congreso suena el celular de la senadora Piedad Córdoba y una voz con un dejo de burla pregunta por Teodora Bolívar. Ése es el supuesto alias que el abatido jefe de las FARC Raúl Reyes habría asignado a la dirigente liberal, según los cuestionados archivos de su computadora, que fue confiscada por las fuerzas armadas colombianas entre las ruinas del campamento bombardeado en Ecuador en marzo de 2008. Los enemigos de esta controvertida mujer han intentado inútilmente inculparla con esta prueba. Pero sobre todo la utilizan como un arma más en el constante acoso en su contra: mediático, penal, político y hasta personal.
La llamada no es tan anónima. Piedad reconoce de inmediato la voz de otro senador, de los de la bancada uribista más recalcitrante. El legislador se divierte, sentado unos escaños más allá. Se oyen otras risas masculinas. Ella cuelga, aburrida. Es cosa de todos los días.
Piedad Córdoba, paisa (así se dice a los oriundos de Medellín) de 55 años, no deja a nadie indiferente. Se le admira o se le odia.
Hija de un matrimonio mixto –el padre afrodescendiente, la madre blanca–, es egresada de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, confesional y semillero de las elites antioqueñas. Pero su militancia siempre se ubicó en la izquierda.
Ingresó casi de manera accidental al Partido Liberal, como parte de los grupos inspirados en Camilo Torres. Fue diputada en Antioquia en los años del exterminio de la Unión Patriótica; secretaria general de la alcaldía de Medellín en los años de las guerras de Pablo Escobar y el asesinato del candidato presidencial por su partido, Luis Carlos Galán (1989). Fue asignada intermediaria en los diálogos entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional, lo que le valió en 1999 ser secuestrada por las fuerzas del paramilitar Carlos Castaño, de las Autodefensas Unidas de Colombia
Se opuso radicalmente a la firma del Plan Colombia con Estados Unidos, por lo que el poderoso periódico de los Santos, El Tiempo, la llamó apátrida.
Fue presidenta del comité de derechos humanos en el Congreso, en la época en que los empresarios se aliaron para crear a los grupos paramilitares para desplazar a las poblaciones y apoderarse de las tierras. Nadie me va a decir que los paramilitares se crearon para combatir a las FARC; se hicieron para culminar con masacres el despojo de tierras para los proyectos económicos.En esa época hizo audiencias públicas con las víctimas de las masacres, los legisladores y las autoridades, que entonces ya no podían decir que no sabían nada. Eso generó un odio brutal contra ella. Desde esa época yo vivo chuzada (con el teléfono interceptado).
Bogotá, Junio 13 de 2010
www.piedadcordoba.net
La Senadora Piedad Córdoba recibió con regocijo la noticia de la liberación del General de Policía Luis Herlindo Mendieta Ovalle, del Coronel de la Policía Enrique Murillo Sánchez, el Coronel William Donato, Sargento Primero del Ejército Arbey Delgado Argote por la alegría que traerá a lo suyos el regreso a casa de un miembro de la familia. Afirmó que este hecho es un nuevo "llamado de la campana de libertad que debemos celebrar todos los y las colombianos"
La congresista dijo además que "hay que trabajar sin desmayo por hacer de la libertad de todos los cautivos, por la vía pacífica, un propósito nacional". Se comprometió junto al grupo de Colombianas y Colombianas por la Paz a seguir insistiendo por el regreso "sanos y salvos" de los que aún permanecen en las selvas. "Es el momento de impulsar la salida negociada del conflicto desde la democracia y la civilidad” como una garantía de libertad sin poner en peligro la vida de los intervinientes en operaciones con alto riesgo para los retenidos.
De la misma manera, saluda la Senadora colombiana "la tenacidad de las familias, los esfuerzos realizados desde diferentes orillas de la vida civil y la voluntad indeclinable de los muchos que en el Mundo aspiran ver a nuestro país en Paz".
Finalmente, exhortó a los actores armados a “evaluar éste momento para explorar una salida política negociada al conflicto por el que atraviesa la república” y que seguirá "trabajando por lograr el diálogo y el entendimiento entre los colombianos como la vía para superar las más de siete décadas de desencuentro", puntualizó.
viernes, 11 de junio de 2010
Revolucion Bolivariana
Reflexiones del compañero Fidel
La Revolución Bolivariana y las Antillas
(Tomado de CubaDebate)
Me gustaba la historia como a casi todos los muchachos. También las guerras, una cultura que la sociedad sembraba en los niños del sexo masculino. Todos los juguetes que nos ofrecían eran armas.
En mi época de niño me enviaron para una ciudad donde nunca me llevaron al cine. Entonces no existía la televisión y en la casa donde vivía no había radio. Tenía que usar la imaginación.
En el primer colegio adonde me llevaron interno, leía con asombro sobre el Diluvio Universal y el Arca de Noé. Más tarde consideré que era quizás un vestigio que la humanidad guardaba del último cambio climático en la historia de nuestra especie. Fue, posiblemente, el final del último período glacial, que se supone tuvo lugar hace muchos miles de años.
Como es de suponer, más tarde leí con avidez las historias de Alejandro, César, Aníbal, Bonaparte y, por supuesto, todo cuanto libro caía en mis manos sobre Maceo, Gómez, Agramonte y demás grandes soldados que lucharon por nuestra independencia. No poseía cultura suficiente para comprender lo que había detrás de la historia.
Más adelante centré mi interés en Martí. A él le debo en realidad mis sentimientos patrióticos y el concepto profundo de que "Patria es humanidad". La audacia, la belleza, el valor y la ética de su pensamiento me ayudaron a convertirme en lo que creo que soy: un revolucionario. Sin ser martiano, no se puede ser bolivariano; sin ser martiano y bolivariano, no se puede ser marxista, y sin ser martiano, bolivariano y marxista, no se puede ser antiimperialista; sin ser las tres cosas no se podía concebir en nuestra época una Revolución en Cuba.
Hace casi dos siglos, Bolívar quiso enviar una expedición al mando de Sucre para liberar a Cuba, que mucho lo necesitaba, en la década de 1820, como colonia azucarera y cafetalera española, con 300 mil esclavos trabajando para sus propietarios blancos.
Frustrada la independencia y convertida en neocolonia, no se podía en Cuba alcanzar jamás la dignidad plena del hombre, sin una revolución que pusiera fin a la explotación del hombre por el hombre.
"...yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre."
Martí, con su pensamiento, inspiró el valor y la convicción que llevó a nuestro Movimiento al asalto de la fortaleza del Moncada, lo que jamás habría pasado por nuestras mentes sin las ideas de otros grandes pensadores como Marx y Lenin, que nos hicieron ver y comprender las realidades tan distintas de la nueva era que estábamos viviendo.
Durante siglos, en nombre del progreso y el desarrollo, se justificó en Cuba la odiosa propiedad latifundista y la fuerza de trabajo esclava, que había sido precedida por el exterminio de los antiguos habitantes de estas islas.
De Bolívar, Martí dijo algo maravilloso y digno de su gloriosa vida:
"...lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía."
"Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo."
En Venezuela, como en las Antillas hicieron otras, la potencia colonial sembró caña, café, cacao, y llevó también como esclavos a hombres y mujeres de África. La resistencia heroica de sus indígenas, apoyándose en la naturaleza y extensión del suelo venezolano, impidió el aniquilamiento de los habitantes originales.
Con excepción de una parte al Norte del hemisferio, el inmenso territorio de Nuestra América quedó en manos de dos reyes de la Península Ibérica.
Sin temor puede afirmarse que, durante siglos, nuestros países y los frutos del trabajo de sus pueblos han sido saqueados, y continúan siéndolo por las grandes empresas transnacionales y las oligarquías que están a su servicio.
A lo largo de los siglos XIX y XX, es decir, durante casi 200 años después de la independencia formal de la América Ibérica, nada cambió en esencia. Estados Unidos, a partir de las 13 colonias inglesas que se rebelaron, se expandió hacia el Oeste y el Sur. Compró Luisiana y Florida, le arrebató más de la mitad de su territorio a México, intervino en Centroamérica y se apoderó del área del futuro Canal de Panamá, que uniría los grandes océanos al Este y el Oeste del continente por el punto donde Bolívar deseaba crear la capital de la mayor de las repúblicas que nacería de la independencia de las naciones de América.
En aquella época, el petróleo y el etanol no se comercializaban en el mundo, ni existía OMC. La caña, el algodón y el maíz eran cultivados por esclavos. Las máquinas estaban por inventarse. Avanzaba con fuerza la industrialización a partir del carbón.
Las guerras impulsaron la civilización, y la civilización impulsó las guerras. Estas cambiaron de carácter, y se hicieron más terribles. Finalmente se convirtieron en conflictos mundiales.
Por fin éramos un mundo civilizado. Incluso, lo creemos como cuestión de principios.
Pero no sabemos qué hacer con la civilización alcanzada. El ser humano se ha equipado con armas nucleares de inconcebible certeza y aniquiladora potencia, mientras desde el punto de vista moral y político, ha retrocedido bochornosamente. Política y socialmente, estamos más subdesarrollados que nunca. Los autómatas están sustituyendo a los soldados, los medios masivos a los educadores, y los gobiernos empiezan a ser sobrepasados por los acontecimientos sin saber qué hacer. En la desesperación de muchos líderes políticos internacionales se aprecia la impotencia ante los problemas que se acumulan en sus despachos de trabajo y las reuniones internacionales cada vez más frecuentes.
En esas circunstancias, tiene lugar en Haití una catástrofe sin precedentes, mientras en el lado opuesto del planeta continúan desarrollándose tres guerras y una carrera armamentista, en medio de la crisis económica y conflictos crecientes, que consume más del 2,5% del PIB mundial, una cifra con la que podrían desarrollarse en poco tiempo todos los países del Tercer Mundo y tal vez evitar el cambio climático, consagrando los recursos económicos y científicos que son imprescindibles para ese objetivo.
La credibilidad de la comunidad mundial acaba de recibir un duro golpe en Copenhague, y nuestra especie no está mostrando su capacidad para sobrevivir.
La tragedia de Haití me permite exponer este punto de vista a partir de lo que Venezuela ha hecho con los países del Caribe. Mientras en Montreal las grandes instituciones financieras vacilan sobre qué hacer en Haití, Venezuela no vacila un minuto en condonarle la deuda económica, de 167 millones de dólares.
Durante casi un siglo las mayores transnacionales extrajeron y exportaron el petróleo venezolano a ínfimos precios. Venezuela se constituyó durante decenios en el mayor exportador mundial de petróleo.
Es conocido que cuando Estados Unidos gastó cientos de miles de millones de dólares en su guerra genocida de Vietnam, matando e invalidando millones de hijos de ese heroico pueblo, también rompió unilateralmente el acuerdo de Bretton Woods suspendiendo la conversión en oro del dólar, como estipulaba el acuerdo, y lanzando sobre la economía mundial el costo de esa sucia guerra. La moneda norteamericana se devaluó y el ingreso en divisas de los países caribeños no alcanzaba para pagar el petróleo. Sus economías se basan en el turismo y las exportaciones de azúcar, café, cacao y otros productos agrícolas. Un golpe anonadante amenazaba las economías de los Estados del Caribe, con excepción de dos de ellos exportadores de energía.
Otros países desarrollados eliminaron las preferencias arancelarias a exportaciones agrícolas caribeñas, como el banano; Venezuela tuvo un gesto sin precedentes: le garantizó a la mayoría de esos países suministros seguros de petróleo y facilidades especiales de pago.
Nadie se preocupó, en cambio, por el destino de esos pueblos. De no haber sido por la República Bolivariana una terrible crisis habría golpeado a los Estados independientes del Caribe, con excepción de Trinidad-Tobago y Barbados. En el caso de Cuba, después que la URSS colapsó, el Gobierno Bolivariano impulsó un crecimiento extraordinario del comercio entre ambos países, que incluía el intercambio de bienes y servicios, que nos permitió enfrentar uno de los períodos más duros de nuestra gloriosa historia revolucionaria.
El mejor aliado de Estados Unidos, y a la vez el más bajo y vil enemigo del pueblo, fue el farsante y simulador Rómulo Betancourt, Presidente electo de Venezuela cuando triunfó la Revolución en Cuba en 1959.
Fue el principal cómplice de los ataques piratas, los actos terroristas, las agresiones y el bloqueo económico a nuestra patria.
Cuando más lo necesitaba nuestra América, estalló finalmente la Revolución Bolivariana.
Invitados a Caracas por Hugo Chávez, los miembros del ALBA se comprometieron a prestar el máximo apoyo al pueblo haitiano en el momento más triste de la historia de ese legendario pueblo que llevó a cabo la primera Revolución social victoriosa en la historia del mundo, cuando cientos de miles de africanos al sublevarse y crear en Haití una República a miles de millas de sus tierras natales, llevaron a cabo una de las más gloriosas acciones revolucionarias de este hemisferio. En Haití hay sangre negra, india y blanca; la República nació de los conceptos de equidad, justicia y libertad para todos los seres humanos.
Hace 10 años, en instantes en que el Caribe y Centroamérica perdieron decenas de miles de vidas durante la tragedia del huracán Mitch, se creó en Cuba la ELAM para formar médicos latinoamericanos y caribeños que un día salvarían millones de vidas, pero en especial y por encima de todo, servirían como ejemplo en el noble ejercicio de la profesión médica. Junto a los cubanos estarán en Haití decenas de jóvenes venezolanos y otros latinoamericanos graduados en la ELAM. De todos los rincones del continente han llegado noticias de muchos compañeros que estudiaron en la ELAM, que desean colaborar junto a ellos en la noble tarea de salvar vidas de niños, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos.
Habrá decenas de hospitales de campaña, centros de rehabilitación y hospitales, donde prestarán servicios más de mil médicos y estudiantes de los últimos años de la carrera de Medicina, procedentes de Haití, Venezuela, Santo Domingo, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Chile y los demás países hermanos. Tenemos el honor de contar ya con un número de médicos norteamericanos que también estudiaron en la ELAM. Estamos dispuestos a cooperar con aquellos países e instituciones que deseen participar en estos esfuerzos para prestar servicios médicos en Haití.
Venezuela aportó ya casas de campaña, equipos médicos, medicamentos y alimentos. El gobierno de Haití ha brindado toda su cooperación y apoyo a este esfuerzo por llevar los servicios de salud gratuitamente al mayor número posible de haitianos. Será para todos un consuelo en medio de la mayor tragedia que ha tenido lugar en nuestro hemisferio.
Fidel Castro Ruz
Febrero 7 de 2010
8 y 46 p.m
La Revolución Bolivariana y las Antillas
(Tomado de CubaDebate)
Me gustaba la historia como a casi todos los muchachos. También las guerras, una cultura que la sociedad sembraba en los niños del sexo masculino. Todos los juguetes que nos ofrecían eran armas.
En mi época de niño me enviaron para una ciudad donde nunca me llevaron al cine. Entonces no existía la televisión y en la casa donde vivía no había radio. Tenía que usar la imaginación.
En el primer colegio adonde me llevaron interno, leía con asombro sobre el Diluvio Universal y el Arca de Noé. Más tarde consideré que era quizás un vestigio que la humanidad guardaba del último cambio climático en la historia de nuestra especie. Fue, posiblemente, el final del último período glacial, que se supone tuvo lugar hace muchos miles de años.
Como es de suponer, más tarde leí con avidez las historias de Alejandro, César, Aníbal, Bonaparte y, por supuesto, todo cuanto libro caía en mis manos sobre Maceo, Gómez, Agramonte y demás grandes soldados que lucharon por nuestra independencia. No poseía cultura suficiente para comprender lo que había detrás de la historia.
Más adelante centré mi interés en Martí. A él le debo en realidad mis sentimientos patrióticos y el concepto profundo de que "Patria es humanidad". La audacia, la belleza, el valor y la ética de su pensamiento me ayudaron a convertirme en lo que creo que soy: un revolucionario. Sin ser martiano, no se puede ser bolivariano; sin ser martiano y bolivariano, no se puede ser marxista, y sin ser martiano, bolivariano y marxista, no se puede ser antiimperialista; sin ser las tres cosas no se podía concebir en nuestra época una Revolución en Cuba.
Hace casi dos siglos, Bolívar quiso enviar una expedición al mando de Sucre para liberar a Cuba, que mucho lo necesitaba, en la década de 1820, como colonia azucarera y cafetalera española, con 300 mil esclavos trabajando para sus propietarios blancos.
Frustrada la independencia y convertida en neocolonia, no se podía en Cuba alcanzar jamás la dignidad plena del hombre, sin una revolución que pusiera fin a la explotación del hombre por el hombre.
"...yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre."
Martí, con su pensamiento, inspiró el valor y la convicción que llevó a nuestro Movimiento al asalto de la fortaleza del Moncada, lo que jamás habría pasado por nuestras mentes sin las ideas de otros grandes pensadores como Marx y Lenin, que nos hicieron ver y comprender las realidades tan distintas de la nueva era que estábamos viviendo.
Durante siglos, en nombre del progreso y el desarrollo, se justificó en Cuba la odiosa propiedad latifundista y la fuerza de trabajo esclava, que había sido precedida por el exterminio de los antiguos habitantes de estas islas.
De Bolívar, Martí dijo algo maravilloso y digno de su gloriosa vida:
"...lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía."
"Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo."
En Venezuela, como en las Antillas hicieron otras, la potencia colonial sembró caña, café, cacao, y llevó también como esclavos a hombres y mujeres de África. La resistencia heroica de sus indígenas, apoyándose en la naturaleza y extensión del suelo venezolano, impidió el aniquilamiento de los habitantes originales.
Con excepción de una parte al Norte del hemisferio, el inmenso territorio de Nuestra América quedó en manos de dos reyes de la Península Ibérica.
Sin temor puede afirmarse que, durante siglos, nuestros países y los frutos del trabajo de sus pueblos han sido saqueados, y continúan siéndolo por las grandes empresas transnacionales y las oligarquías que están a su servicio.
A lo largo de los siglos XIX y XX, es decir, durante casi 200 años después de la independencia formal de la América Ibérica, nada cambió en esencia. Estados Unidos, a partir de las 13 colonias inglesas que se rebelaron, se expandió hacia el Oeste y el Sur. Compró Luisiana y Florida, le arrebató más de la mitad de su territorio a México, intervino en Centroamérica y se apoderó del área del futuro Canal de Panamá, que uniría los grandes océanos al Este y el Oeste del continente por el punto donde Bolívar deseaba crear la capital de la mayor de las repúblicas que nacería de la independencia de las naciones de América.
En aquella época, el petróleo y el etanol no se comercializaban en el mundo, ni existía OMC. La caña, el algodón y el maíz eran cultivados por esclavos. Las máquinas estaban por inventarse. Avanzaba con fuerza la industrialización a partir del carbón.
Las guerras impulsaron la civilización, y la civilización impulsó las guerras. Estas cambiaron de carácter, y se hicieron más terribles. Finalmente se convirtieron en conflictos mundiales.
Por fin éramos un mundo civilizado. Incluso, lo creemos como cuestión de principios.
Pero no sabemos qué hacer con la civilización alcanzada. El ser humano se ha equipado con armas nucleares de inconcebible certeza y aniquiladora potencia, mientras desde el punto de vista moral y político, ha retrocedido bochornosamente. Política y socialmente, estamos más subdesarrollados que nunca. Los autómatas están sustituyendo a los soldados, los medios masivos a los educadores, y los gobiernos empiezan a ser sobrepasados por los acontecimientos sin saber qué hacer. En la desesperación de muchos líderes políticos internacionales se aprecia la impotencia ante los problemas que se acumulan en sus despachos de trabajo y las reuniones internacionales cada vez más frecuentes.
En esas circunstancias, tiene lugar en Haití una catástrofe sin precedentes, mientras en el lado opuesto del planeta continúan desarrollándose tres guerras y una carrera armamentista, en medio de la crisis económica y conflictos crecientes, que consume más del 2,5% del PIB mundial, una cifra con la que podrían desarrollarse en poco tiempo todos los países del Tercer Mundo y tal vez evitar el cambio climático, consagrando los recursos económicos y científicos que son imprescindibles para ese objetivo.
La credibilidad de la comunidad mundial acaba de recibir un duro golpe en Copenhague, y nuestra especie no está mostrando su capacidad para sobrevivir.
La tragedia de Haití me permite exponer este punto de vista a partir de lo que Venezuela ha hecho con los países del Caribe. Mientras en Montreal las grandes instituciones financieras vacilan sobre qué hacer en Haití, Venezuela no vacila un minuto en condonarle la deuda económica, de 167 millones de dólares.
Durante casi un siglo las mayores transnacionales extrajeron y exportaron el petróleo venezolano a ínfimos precios. Venezuela se constituyó durante decenios en el mayor exportador mundial de petróleo.
Es conocido que cuando Estados Unidos gastó cientos de miles de millones de dólares en su guerra genocida de Vietnam, matando e invalidando millones de hijos de ese heroico pueblo, también rompió unilateralmente el acuerdo de Bretton Woods suspendiendo la conversión en oro del dólar, como estipulaba el acuerdo, y lanzando sobre la economía mundial el costo de esa sucia guerra. La moneda norteamericana se devaluó y el ingreso en divisas de los países caribeños no alcanzaba para pagar el petróleo. Sus economías se basan en el turismo y las exportaciones de azúcar, café, cacao y otros productos agrícolas. Un golpe anonadante amenazaba las economías de los Estados del Caribe, con excepción de dos de ellos exportadores de energía.
Otros países desarrollados eliminaron las preferencias arancelarias a exportaciones agrícolas caribeñas, como el banano; Venezuela tuvo un gesto sin precedentes: le garantizó a la mayoría de esos países suministros seguros de petróleo y facilidades especiales de pago.
Nadie se preocupó, en cambio, por el destino de esos pueblos. De no haber sido por la República Bolivariana una terrible crisis habría golpeado a los Estados independientes del Caribe, con excepción de Trinidad-Tobago y Barbados. En el caso de Cuba, después que la URSS colapsó, el Gobierno Bolivariano impulsó un crecimiento extraordinario del comercio entre ambos países, que incluía el intercambio de bienes y servicios, que nos permitió enfrentar uno de los períodos más duros de nuestra gloriosa historia revolucionaria.
El mejor aliado de Estados Unidos, y a la vez el más bajo y vil enemigo del pueblo, fue el farsante y simulador Rómulo Betancourt, Presidente electo de Venezuela cuando triunfó la Revolución en Cuba en 1959.
Fue el principal cómplice de los ataques piratas, los actos terroristas, las agresiones y el bloqueo económico a nuestra patria.
Cuando más lo necesitaba nuestra América, estalló finalmente la Revolución Bolivariana.
Invitados a Caracas por Hugo Chávez, los miembros del ALBA se comprometieron a prestar el máximo apoyo al pueblo haitiano en el momento más triste de la historia de ese legendario pueblo que llevó a cabo la primera Revolución social victoriosa en la historia del mundo, cuando cientos de miles de africanos al sublevarse y crear en Haití una República a miles de millas de sus tierras natales, llevaron a cabo una de las más gloriosas acciones revolucionarias de este hemisferio. En Haití hay sangre negra, india y blanca; la República nació de los conceptos de equidad, justicia y libertad para todos los seres humanos.
Hace 10 años, en instantes en que el Caribe y Centroamérica perdieron decenas de miles de vidas durante la tragedia del huracán Mitch, se creó en Cuba la ELAM para formar médicos latinoamericanos y caribeños que un día salvarían millones de vidas, pero en especial y por encima de todo, servirían como ejemplo en el noble ejercicio de la profesión médica. Junto a los cubanos estarán en Haití decenas de jóvenes venezolanos y otros latinoamericanos graduados en la ELAM. De todos los rincones del continente han llegado noticias de muchos compañeros que estudiaron en la ELAM, que desean colaborar junto a ellos en la noble tarea de salvar vidas de niños, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos.
Habrá decenas de hospitales de campaña, centros de rehabilitación y hospitales, donde prestarán servicios más de mil médicos y estudiantes de los últimos años de la carrera de Medicina, procedentes de Haití, Venezuela, Santo Domingo, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Chile y los demás países hermanos. Tenemos el honor de contar ya con un número de médicos norteamericanos que también estudiaron en la ELAM. Estamos dispuestos a cooperar con aquellos países e instituciones que deseen participar en estos esfuerzos para prestar servicios médicos en Haití.
Venezuela aportó ya casas de campaña, equipos médicos, medicamentos y alimentos. El gobierno de Haití ha brindado toda su cooperación y apoyo a este esfuerzo por llevar los servicios de salud gratuitamente al mayor número posible de haitianos. Será para todos un consuelo en medio de la mayor tragedia que ha tenido lugar en nuestro hemisferio.
Fidel Castro Ruz
Febrero 7 de 2010
8 y 46 p.m
Reflexiones del Comandante Fidel Castro R
El zarpazo al acecho
(Tomado de CubaDebate)
El martes 8 de junio, escribí la Reflexión "En los umbrales de la tragedia" en horas del mediodía, más tarde vi el programa televisivo "Mesa Redonda" de Randy Alonso, que se divulga como norma a las 6 y 30 p.m.
Ese día, destacados y prestigiosos intelectuales cubanos que participaban en la Mesa, ante las agudas preguntas del director, respondieron con elocuentes palabras que respetaban grandemente mis opiniones, pero que ellos no creían que habría razón para que Irán rechazara la posible decisión —ya conocida— que adoptaría el Consejo de Seguridad la mañana del 9 de junio, en Nueva York —sin duda alguna acordada entre los líderes de las cinco potencias con derecho al veto: Estados Unidos, Inglaterra y Francia, con los de Rusia y China.
En ese instante, expresé a personas cercanas que me suelen acompañar: "¡Cómo lamento no haber finalizado mi Reflexión expresando que nadie deseaba más que yo estar equivocado!", pero era ya tarde, no podía retrasar su envío al sitio Web CubaDebate y al diario Granma.
El día siguiente, a las 10 a.m., conociendo que esa era la hora de la reunión, se me ocurrió sintonizar la CNN en español, que con seguridad daría noticias del debate en el Consejo de Seguridad. Pude así escuchar las palabras con que el Presidente del Consejo presentaba un Proyecto de Resolución, promovido días antes por Estados Unidos, apoyado por Francia, Gran Bretaña y Alemania.
Hablaron también varios representantes de los principales miembros implicados en el proyecto. La representante de Estados Unidos explicó por qué su país lo aprobaba, con el consabido pretexto de sancionar a Irán por haber violado los principios del Tratado de No Proliferación Nuclear. A su vez, el representante de Turquía, una de cuyas naves fue víctima del brutal ataque de las fuerzas élites de Israel, que transportadas en helicópteros asaltaron en la madrugada del 31 de mayo la flotilla que llevaba alimentos para el millón y medio de palestinos sitiados en un fragmento de su propia Patria, manifestó la intención de su gobierno de oponerse a nuevas sanciones a Irán.
La CNN, en el espacio que disponía para noticias, presentó varias imágenes de manos levantadas a medida que expresaban con gestos visibles su posición, entre ellas, la del representante del Líbano, país que se abstendría durante la votación.
La presencia serena de los miembros del Consejo de Seguridad que votaron en contra de la Resolución se expresó con la derecha firme de una mano de mujer, la representante de Brasil, que antes había expuesto con tono seguro las razones por las que su Patria se oponía al acuerdo.
Faltaba todavía un mundo de noticias sobre el tema; sintonicé Telesur, que durante horas satisfizo la incontable necesidad de información.
El Presidente Lula da Silva expresó en la ciudad de Natal, al nordeste del país, dos frases lapidarias: que las sanciones aprobadas eran impuestas por "quienes creen en la fuerza y no en el diálogo", y que la reunión del Consejo de Seguridad "podría haber servido para discutir el desarme de los que tienen armas atómicas".
Nada de extraño tendría que tanto Israel como Estados Unidos y sus estrechos aliados con derecho al veto en el Consejo de Seguridad, Francia y Gran Bretaña, quieran aprovechar el enorme interés que despierta el Mundial de Fútbol para tranquilizar a la opinión internacional, indignada por la criminal conducta de las tropas élites israelitas frente a la Franja de Gaza.
Es por tanto muy probable que el zarpazo se dilate algunas semanas, e incluso, se olvide por la mayoría de las personas en los días más cálidos del verano boreal. Habría que observar el cinismo con que los líderes israelitas respondan las entrevistas de prensa en los próximos días, donde serán bombardeados con preguntas. Oportunamente, ellos irán elevando el rigor de sus exigencias antes de apretar el gatillo. Ansían repetir la historia de Mossadegh en 1953, o llevar a Irán a la edad de piedra, una amenaza que gusta al poderoso imperio en sus tratos con Paquistán.
El odio del Estado de Israel contra los palestinos es tal, que no vacilarían en enviar al millón y medio de hombres, mujeres y niños de ese país a los crematorios en los que fueron exterminados por los nazis millones de judíos de todas las edades.
La cruz gamada del Führer, pareciera ser la bandera hoy de Israel. No nace del odio esta opinión, sino del sentimiento de un país que se solidarizó y prestó albergue a los judíos cuando en los días duros de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno proyanki de Batista trató de enviar de regreso desde Cuba un buque cargado de ellos, que escapaban de Francia, Bélgica y Holanda, a causa de la persecución nazi.
Conocí muchos miembros de la numerosa comunidad judía radicada en Cuba, cuando triunfó la Revolución; los visité y hablé con ellos en varias ocasiones. Nunca los expulsamos de nuestro país. Las diferencias con muchos de ellos surgieron con motivo de las leyes revolucionarias que afectaron intereses económicos y, por otro lado, la sociedad de consumo atraía a muchos, frente a los sacrificios que implicaba la Revolución. Otros permanecieron en nuestra Patria, y prestaron valiosos servicios a Cuba.
Una etapa nueva y tenebrosa se abre para el mundo.
Ayer, a las 12 y 44 p.m. habló Obama sobre el acuerdo del Consejo de Seguridad.
He aquí algunas notas de lo que expresó el Presidente, tomadas de CNN en español.
"Hoy, el Consejo de Seguridad de la ONU votó por mayoría a favor de una sanción contra Irán por sus repetidos incumplimientos¼ "
"Esta resolución es la sanción más fuerte que enfrenta el gobierno iraní y envía un mensaje inequívoco sobre el compromiso de la comunidad internacional por frenar la expansión de armas nucleares."
"Por años, el gobierno iraní ha incumplido sus obligaciones recogidas bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear."
"Mientras los líderes iraníes se esconden detrás de retórica, sus acciones los han comprometido."
"De hecho, cuando asumí hace 16 meses, la intransigencia iraní era fuerte."
"Le ofrecimos perspectivas de un mejor futuro si cumplía sus obligaciones internacionales."
"Aquí no hay doble standard."
"Irán violó sus obligaciones bajo las resoluciones del Consejo de Seguridad para suspender el enriquecimiento de uranio."
"Por eso, estas medidas tan severas."
"Son las más rigurosas que haya enfrentado Irán."
"Esto demuestra visión compartida de que en Oriente Medio no conviene a nadie desarrollar estas armas."
Estas frases que he seleccionado de su breve discurso son más que suficientes para demostrar cuán endeble, débil e injustificable es la política del poderoso imperio.
El propio Obama admitió en su discurso de la Universidad Islámica de Al-Azhar en El Cairo que "En medio de la Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente", aunque no dijo cuándo ni con qué propósitos. Es posible que ni siquiera se recordara cómo lo llevó a cabo contra Mossadegh en 1953, para instalar en el gobierno la dinastía de Reza Pahlevi, el Sha de Irán, al que armó hasta los dientes, como su principal gendarme en esa región del Medio Oriente, donde el sátrapa acumuló una inmensa fortuna, derivada de las riquezas petroleras de ese país.
En aquel entonces el Estado de Israel no poseía una sola arma nuclear. El imperio tenía un enorme e incontrastable poder nuclear. Fue entonces que a Estados Unidos se le ocurrió la aventurera idea de crear en Israel un gendarme en el Medio Oriente, que hoy amenaza a una parte considerable de la población mundial y es capaz de actuar con la independencia y el fanatismo que lo caracterizan.
Fidel Castro Ruz
Junio 10 de 2010
11 y 59 a.m.
(Tomado de CubaDebate)
El martes 8 de junio, escribí la Reflexión "En los umbrales de la tragedia" en horas del mediodía, más tarde vi el programa televisivo "Mesa Redonda" de Randy Alonso, que se divulga como norma a las 6 y 30 p.m.
Ese día, destacados y prestigiosos intelectuales cubanos que participaban en la Mesa, ante las agudas preguntas del director, respondieron con elocuentes palabras que respetaban grandemente mis opiniones, pero que ellos no creían que habría razón para que Irán rechazara la posible decisión —ya conocida— que adoptaría el Consejo de Seguridad la mañana del 9 de junio, en Nueva York —sin duda alguna acordada entre los líderes de las cinco potencias con derecho al veto: Estados Unidos, Inglaterra y Francia, con los de Rusia y China.
En ese instante, expresé a personas cercanas que me suelen acompañar: "¡Cómo lamento no haber finalizado mi Reflexión expresando que nadie deseaba más que yo estar equivocado!", pero era ya tarde, no podía retrasar su envío al sitio Web CubaDebate y al diario Granma.
El día siguiente, a las 10 a.m., conociendo que esa era la hora de la reunión, se me ocurrió sintonizar la CNN en español, que con seguridad daría noticias del debate en el Consejo de Seguridad. Pude así escuchar las palabras con que el Presidente del Consejo presentaba un Proyecto de Resolución, promovido días antes por Estados Unidos, apoyado por Francia, Gran Bretaña y Alemania.
Hablaron también varios representantes de los principales miembros implicados en el proyecto. La representante de Estados Unidos explicó por qué su país lo aprobaba, con el consabido pretexto de sancionar a Irán por haber violado los principios del Tratado de No Proliferación Nuclear. A su vez, el representante de Turquía, una de cuyas naves fue víctima del brutal ataque de las fuerzas élites de Israel, que transportadas en helicópteros asaltaron en la madrugada del 31 de mayo la flotilla que llevaba alimentos para el millón y medio de palestinos sitiados en un fragmento de su propia Patria, manifestó la intención de su gobierno de oponerse a nuevas sanciones a Irán.
La CNN, en el espacio que disponía para noticias, presentó varias imágenes de manos levantadas a medida que expresaban con gestos visibles su posición, entre ellas, la del representante del Líbano, país que se abstendría durante la votación.
La presencia serena de los miembros del Consejo de Seguridad que votaron en contra de la Resolución se expresó con la derecha firme de una mano de mujer, la representante de Brasil, que antes había expuesto con tono seguro las razones por las que su Patria se oponía al acuerdo.
Faltaba todavía un mundo de noticias sobre el tema; sintonicé Telesur, que durante horas satisfizo la incontable necesidad de información.
El Presidente Lula da Silva expresó en la ciudad de Natal, al nordeste del país, dos frases lapidarias: que las sanciones aprobadas eran impuestas por "quienes creen en la fuerza y no en el diálogo", y que la reunión del Consejo de Seguridad "podría haber servido para discutir el desarme de los que tienen armas atómicas".
Nada de extraño tendría que tanto Israel como Estados Unidos y sus estrechos aliados con derecho al veto en el Consejo de Seguridad, Francia y Gran Bretaña, quieran aprovechar el enorme interés que despierta el Mundial de Fútbol para tranquilizar a la opinión internacional, indignada por la criminal conducta de las tropas élites israelitas frente a la Franja de Gaza.
Es por tanto muy probable que el zarpazo se dilate algunas semanas, e incluso, se olvide por la mayoría de las personas en los días más cálidos del verano boreal. Habría que observar el cinismo con que los líderes israelitas respondan las entrevistas de prensa en los próximos días, donde serán bombardeados con preguntas. Oportunamente, ellos irán elevando el rigor de sus exigencias antes de apretar el gatillo. Ansían repetir la historia de Mossadegh en 1953, o llevar a Irán a la edad de piedra, una amenaza que gusta al poderoso imperio en sus tratos con Paquistán.
El odio del Estado de Israel contra los palestinos es tal, que no vacilarían en enviar al millón y medio de hombres, mujeres y niños de ese país a los crematorios en los que fueron exterminados por los nazis millones de judíos de todas las edades.
La cruz gamada del Führer, pareciera ser la bandera hoy de Israel. No nace del odio esta opinión, sino del sentimiento de un país que se solidarizó y prestó albergue a los judíos cuando en los días duros de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno proyanki de Batista trató de enviar de regreso desde Cuba un buque cargado de ellos, que escapaban de Francia, Bélgica y Holanda, a causa de la persecución nazi.
Conocí muchos miembros de la numerosa comunidad judía radicada en Cuba, cuando triunfó la Revolución; los visité y hablé con ellos en varias ocasiones. Nunca los expulsamos de nuestro país. Las diferencias con muchos de ellos surgieron con motivo de las leyes revolucionarias que afectaron intereses económicos y, por otro lado, la sociedad de consumo atraía a muchos, frente a los sacrificios que implicaba la Revolución. Otros permanecieron en nuestra Patria, y prestaron valiosos servicios a Cuba.
Una etapa nueva y tenebrosa se abre para el mundo.
Ayer, a las 12 y 44 p.m. habló Obama sobre el acuerdo del Consejo de Seguridad.
He aquí algunas notas de lo que expresó el Presidente, tomadas de CNN en español.
"Hoy, el Consejo de Seguridad de la ONU votó por mayoría a favor de una sanción contra Irán por sus repetidos incumplimientos¼ "
"Esta resolución es la sanción más fuerte que enfrenta el gobierno iraní y envía un mensaje inequívoco sobre el compromiso de la comunidad internacional por frenar la expansión de armas nucleares."
"Por años, el gobierno iraní ha incumplido sus obligaciones recogidas bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear."
"Mientras los líderes iraníes se esconden detrás de retórica, sus acciones los han comprometido."
"De hecho, cuando asumí hace 16 meses, la intransigencia iraní era fuerte."
"Le ofrecimos perspectivas de un mejor futuro si cumplía sus obligaciones internacionales."
"Aquí no hay doble standard."
"Irán violó sus obligaciones bajo las resoluciones del Consejo de Seguridad para suspender el enriquecimiento de uranio."
"Por eso, estas medidas tan severas."
"Son las más rigurosas que haya enfrentado Irán."
"Esto demuestra visión compartida de que en Oriente Medio no conviene a nadie desarrollar estas armas."
Estas frases que he seleccionado de su breve discurso son más que suficientes para demostrar cuán endeble, débil e injustificable es la política del poderoso imperio.
El propio Obama admitió en su discurso de la Universidad Islámica de Al-Azhar en El Cairo que "En medio de la Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente", aunque no dijo cuándo ni con qué propósitos. Es posible que ni siquiera se recordara cómo lo llevó a cabo contra Mossadegh en 1953, para instalar en el gobierno la dinastía de Reza Pahlevi, el Sha de Irán, al que armó hasta los dientes, como su principal gendarme en esa región del Medio Oriente, donde el sátrapa acumuló una inmensa fortuna, derivada de las riquezas petroleras de ese país.
En aquel entonces el Estado de Israel no poseía una sola arma nuclear. El imperio tenía un enorme e incontrastable poder nuclear. Fue entonces que a Estados Unidos se le ocurrió la aventurera idea de crear en Israel un gendarme en el Medio Oriente, que hoy amenaza a una parte considerable de la población mundial y es capaz de actuar con la independencia y el fanatismo que lo caracterizan.
Fidel Castro Ruz
Junio 10 de 2010
11 y 59 a.m.
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